Es verdad. Con esa hinchada, nunca seremos perdedores.
Estoy triste, como muchos. Pero no por la derrota...
Nuestro gritó salió desde nuestra fibra más íntima para retumbar en el infinito. Los jugadores se entregaron y vendieron cara la clasificación. Nosotros hasta el final mantuvimos las esperanzas.
Remontamos el partido y ganamos por 3 a 2, contra el San Luis de México, pero no alcanzó.
Ahora, nos queda el objetivo de tantos años: el campeonato.
A la liguilla llegaremos con las esperanzas renovadas. Seremos el puñado y las miles de gargantas gritando un solo nombre...
"Quiero un campeonato, no importa a los 100 años..."
!Quito Corazón!